Cumplimiento Normativo. El desafío de cumplir con las normas y ser competitivos

La mayoría de las veces, hacer las cosas bien cuesta mucho. Dinero, tiempo, recursos, esfuerzos.

Los mercados evolucionan, maduran, se sofistican, y en ese proceso de acomodamiento y convivencia corporativa comienzan a surgir normativas y regulaciones que imprimen mayor presión a las organizaciones a la hora de seguir ciertos procesos, cumplir con requerimientos específicos y responder en tiempo y forma con determinadas consignas.

El mercado se regula para organizarse mejor y asegurar a la sociedad productos y servicios de mejor calidad.

Pero hacer las cosas bien cuesta mucho. Y el riesgo de cumplir con regulaciones es volverse burocráticos y lentos.

Hasta hace poco dar respuestas a las regulaciones significaban proyectos eternos, grandes implementaciones de tecnología, consultoría para el manejo del cambio organizacional, transmisión de cultura corporativa, generación de procesos. Tiempo. Dinero. Recursos. Esfuerzos.

Sin embargo, algo cambió en el mercado. Nuevos paradigmas que han impulsado a la tecnología a ser más rápida, más sencilla, más flexible. Consumidores que han sabido expresar sus necesidades y exigir a la industria una respuesta en materia de soluciones de gestión. Y la tecnología ha evolucionado para ayudar a las empresas a hacer las cosas cada vez mejor, de manera más fácil y en el menor tiempo posible. Y el mercado ha desarrollado mejores prácticas y esas prácticas se consolidan en metodologías.

Un banco, una empresa de alimentos, un laboratorio… empresas que ya no precisan pensar en proyectos faraónicos donde es difícil visualizar resultados en el corto plazo.

La tecnología está acompañando esta madurez y hoy contamos con soluciones de gestión que aseguran el cumplimiento regulatorio, que incorporan nativamente la normativa vigente, que reúnen las mejores prácticas del mercado y aseguran los procedimientos desde el primer momento. Se generan reportes con información consolidada en tiempo real. Y esto, sin dudas, es contar con ventajas competitivas como organización.

Así es como hoy, cumplir con la norma ya no se trata únicamente de responder a meras obligaciones burocráticas sino de formar parte de un núcleo de organizaciones dispuestas a implementar mejores prácticas y volverse altamente competitivas. Con seguimiento de indicadores de performance, con detección temprana de riesgos, con agilidad en la gestión de la mejora continua.

Buenas noticias, no?

Aymará Pedrueza | Marketing Manager

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