10 preguntas que todo CIO debería poder responder antes de su próxima revisión de directorio

Diez preguntas sobre IA, gobierno y modernización sobre Microsoft que todo CIO debería poder responder frente a su directorio.
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7.9.2026
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10 preguntas que todo CIO debería poder responder antes de su próxima revisión de directorio

La agenda de los comités ejecutivos cambió. Hace dos años, la pregunta sobre inteligencia artificial era casi siempre la misma: ¿la están probando? Hoy la pregunta es otra: ¿qué retorno está dando? Ese cambio pone a los CIOs y líderes de tecnología de empresas medianas y grandes de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Centroamérica y el Caribe frente a una exigencia distinta: ya no alcanza con mostrar iniciativas en curso, hace falta poder explicar impacto, gobierno y resultado con la misma claridad con la que se explica cualquier otra inversión del negocio.

Después de acompañar a organizaciones de la región en sus procesos de modernización sobre tecnología Microsoft durante más de 25 años, reunimos las 10 preguntas que con más frecuencia separan a una organización que puede sostener esa conversación de una que todavía no. No son preguntas retóricas: son las que conviene poder responder antes de que las haga otra persona en la sala.

1. ¿Sabe cuánto de lo que ya paga a Microsoft está realmente en uso?

Muchas empresas pagan licencias de Microsoft 365, Azure y Dynamics 365 que utilizan solo parcialmente. Antes de evaluar una herramienta nueva o un proveedor adicional, vale la pena hacer un ejercicio simple: revisar cuánta de la capacidad ya contratada está realmente activa. Es habitual encontrar licencias de Copilot sin activar, funcionalidades de Power Platform sin explorar, o módulos de Dynamics 365 subutilizados en áreas que igual siguen trabajando con planillas paralelas. Ese margen no capturado suele ser la primera fuente de valor disponible, y además es la más fácil de justificar internamente: no requiere una nueva inversión, solo una decisión de priorización.

2. ¿Cuántos de sus pilotos de IA ya generan resultado de negocio?

Casi todas las empresas de la región iniciaron al menos un piloto de inteligencia artificial en el último año y medio. El desafío ya no es probar, es escalar. Un piloto que vive aislado en un equipo, sin integrarse a los procesos que generan resultado, es difícil de defender frente a un directorio que pregunta por retorno. La pregunta que conviene poder responder no es cuántos pilotos existen, sino cuántos de ellos participan hoy de una decisión, una automatización o una tarea de ejecución diaria real, y qué impedimento concreto frena a los que todavía no llegaron ahí.

3. ¿Sus equipos, datos y sistemas operan sobre una misma arquitectura?

Cuando cada área de la organización trabaja sobre sistemas distintos, sin una arquitectura común, aparecen silos, integraciones frágiles y pérdida de visibilidad de punta a punta. Es un problema que rara vez se nota en el día a día de una sola área, pero que se vuelve evidente apenas se necesita una decisión que cruce varias: reportar un dato consolidado, entender el impacto de un cambio, o simplemente saber qué información es la correcta. La arquitectura tecnológica es, en ese sentido, una responsabilidad que recae de forma casi exclusiva sobre el CIO, y pocas veces se revisa hasta que ya generó un costo.

4. ¿Qué tan preparada está su organización para ejecutar, no solo para decidir?

Elegir la tecnología correcta es apenas una parte de un proyecto de transformación. El riesgo más frecuente no está en la decisión inicial, sino en la ejecución posterior: proyectos que se extienden más de lo previsto, equipos que no llegan a adoptar la herramienta, iniciativas que nunca pasan de la etapa piloto a producción. Antes de aprobar un nuevo proyecto, conviene preguntarse qué tan preparada está la organización —y el partner elegido— para sostener esa ejecución en el tiempo, no solo para presentar una propuesta convincente en la etapa de decisión.

5. ¿Cuánto tiempo de su organización se pierde en tareas que la IA ya podría hacer?

Buscar información, coordinar tareas y ejecutar procesos repetitivos consume una parte significativa del tiempo de los equipos, y ese costo suele quedar invisible porque está distribuido entre muchas personas en lugar de concentrado en una sola línea de presupuesto. Los agentes de inteligencia artificial nativos de plataformas como Microsoft ya están en condiciones de asumir buena parte de esa carga. La pregunta no es solo si la organización tiene acceso a esas capacidades, sino si alguien está midiendo cuánta productividad se recupera —o se sigue perdiendo— mientras se decide si avanzar.

6. ¿Quién gobierna la IA que ya se usa en su empresa, con o sin aprobación de IT?

En muchas organizaciones, la inteligencia artificial ya se está usando, con o sin aprobación formal de IT. Cuando cada equipo adopta herramientas por su cuenta, crecen los riesgos de exposición de datos, cumplimiento y control, incluso cuando la intención de cada persona es simplemente ser más productiva. Gobernar esa adopción no significa frenarla, significa llevarla a un marco claro, con trazabilidad y responsables definidos. Es una pregunta especialmente relevante para organizaciones en industrias reguladas, donde el costo de no poder responderla con precisión suele ser mayor que el de la adopción misma.

7. ¿Cuánto le cuesta cada mes que un sistema legacy sigue en pie?

Postergar la modernización de un sistema de negocio no elimina el costo, lo traslada hacia adelante, generalmente con más riesgo y menos flexibilidad para actuar cuando finalmente haga falta. La buena noticia es que modernizar no exige reemplazar todo de una vez: es posible evolucionar sistemas de negocio de forma progresiva, por fases, sin interrumpir la operación. La pregunta que conviene tener respondida es cuánto cuesta, en tiempo y en oportunidad, cada mes adicional que un sistema conocido internamente como un problema sigue sosteniendo procesos críticos.

8. ¿Sus procesos críticos ya están automatizados, o todavía dependen de aprobaciones manuales?

Aprobaciones por correo, planillas paralelas y procesos manuales todavía sostienen buena parte de la operación en muchas organizaciones, incluso en aquellas que ya invirtieron en plataformas con capacidad de automatización disponible. Mientras tanto, organizaciones comparables del mismo sector ya automatizaron esos mismos procesos, ganando velocidad y trazabilidad. La automatización de procesos dejó de ser una ventaja diferencial para convertirse en un estándar esperado; la pregunta relevante es en qué punto de ese estándar está la propia organización, y qué tan visible es esa brecha para quienes operan el día a día.

9. ¿Tener Copilot activado significa estar preparado para agentes de IA?

Activar una licencia de inteligencia artificial es, por lejos, el paso más simple de todo el proceso. El desafío real está en tener datos limpios, procesos claros y un marco de gobierno que permita que los agentes de IA operen con criterio dentro del negocio, no solo como un asistente de tareas puntuales. Muchas organizaciones confunden la disponibilidad de la licencia con la preparación real, y esa confusión suele salir cara cuando llega el momento de escalar de un caso de uso aislado a una capa de agentes que participa activamente en la operación.

10. ¿Puede explicarle a su directorio qué retorno está dando la inversión en IA?

La pregunta en el comité ejecutivo cambió: ya no es si la organización usa inteligencia artificial, sino qué retorno está generando esa inversión. Es una pregunta más difícil de responder de lo que parece, porque exige haber definido de antemano qué se iba a medir y cómo. Las organizaciones que hoy pueden responderla con solvencia son, en general, las mismas que desde el inicio trataron sus iniciativas de IA como proyectos de negocio con objetivos medibles, y no como iniciativas tecnológicas aisladas a cargo exclusivamente de IT.

Ninguna de estas 10 preguntas tiene una respuesta universal: depende de cada organización, de su punto de partida y de las prioridades de su directorio. Lo que sí es común a todas es que conviene tener una respuesta clara antes de que la pregunta llegue de afuera.

En Axxon llevamos más de 25 años ayudando a empresas medianas y grandes a evolucionar sobre tecnología Microsoft, con más de 300 clientes activos y más de 2.500 proyectos implementados en la región. Trabajamos con organizaciones en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Centroamérica y el Caribe. Si alguna de estas preguntas todavía no tiene una respuesta clara en su organización, podemos ayudar a construirla.

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